Tras la resaca electoral

Hubo elecciones en Cataluña, CiU vuelve a ocupar la Generalitat, tras el ínterin de 8 años de tripartito, y vuelve por la puerta grande. La chapuza estatutaria de Maragall, Montilla y sus secuaces de PSC, ERC e ICV, con la colaboración estelar de Zapatero, les dejo el camino expedito. El “molt horonable” Mas retoma el liderazgo del nacionalismo catalán investido de un aura de “fortaleza”, “legitimidad” y “seguridad” como solo un catalanista de “socarrell” puede hacerlo. Nada que ver con esos “xarnegos” sobrevenidos y los gritones “soberanistas” -amigos comunes y tontos útiles a la vez- Cataluña volverá a ser la sociedad dual de siempre, donde los de siempre y los advenedizos continuarán adormilados y autocomplacientes, una balsa de aceite que se desliza en el camino bien diseñando de la “construcción nacional”, esa meta imaginaría  tan útil para los chanchullos habituales del presente.

Estas últimas elecciones aparte de la victoria de CiU tienen otras consecuencias que desde una perspectiva “no nacionalista” es preciso analizar.

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