Las asociaciones de padres de Cataluña no representan el sentir de los Padres catalanes

Querido Alex, leo tu “apunte del domingo” y no puedo estar más de acuerdo contigo, pero no es de tu artículo de lo que quiero hablar, sino de la noticia que publicáis en la página 15 de la edición de “Catalunya” de hoy, bajo el titular “Caamaño avala la inmersión lingüística” (que un ministro de justicia reinterprete al Constitucional, al Supremo y al Superior de Justicia de Cataluña tiene bemoles y poca vergüenza), aparece el subtitular “Padres y docentes dicen al Govern que no acate la orden del TSJC”. Leyendo la noticia se aclara que son las asociaciones de padres las que instan al desacato.Fui presidente de una APA en Barcelona y miembro de su junta durante unos 8 años. Las únicas elecciones a presidente a las que me presenté fueron de lo más participativas, no se llegó al 50% de votantes pero duplicó la participación habitual que casi nunca supera el 20%. En mi pequeña campaña hice folletos bilingües y si la participación subió es porque atraje a los padres que nunca votan, castellano-hablantes, españoles y extranjeros, mayoritariamente de la clase trabajadora. Frente a mi candidatura, se presentó otra monolingüe y catalanista. Les dolió tanto mi victoria que no dejaron de vilipendiarme hasta en Internet.

En aquella época, este grupo dirigió también sus ataques a la directora del centro, que no cumplía los cánones de catalanidad que se le exige a dicho cargo. Los ataques no solo vinieron de esos padres, también de parte de claustro en forma de mobbing  lo que le provocaron ataques de ansiedad que acabaron por llevarla a una baja de larga duración y posterior jubilación anticipada. Las actuaciones de la inspección educativa y de la “consellería” fueron, por decirlo suave, nulas. Más bien me exigieron cuentas a mí en vez de a los difamadores y no se actuó contra los que desprestigiaron y agraviaron a una persona maravillosa (la directora), cuyo único delito era haber nacido en Aragón.

Las APAs de Cataluña, la FAPAC aún más, están copadas por el nacionalismo y entrar ahí sin ser acólito es delito. La participación de los padres en ese sistema institucional es casi nula, tan solo lo hacen los que ya trabajan para la causa nacional. Es por ello que afirmo que no representan más que a una pequeña parte de los padres, el resto, como en muchas otras cosas, somos ignorados, como si no existiéramos.

Le emplazo a que hagan un trabajo periodístico y/o sociológico sobre el sentir de los padres catalanes respecto a la educación de sus hijos, teniendo en cuenta la carga de subsidiariedad respecto al nacionalismo dominante asumida por buena parte de ellos.

Soy padre catalán y quiero una enseñanza bilingüe en los términos que tú mismo apuntas en tu escrito.

Vicente Serrano

Presidente de Alternativa Ciudadana Progresista

El Mundo de Catalunya (Cartas al Director) 06 de septiembre de 2011